Nota publicada por Itón Gadol el 26 de junio de 2025
Itongadol.- Con la presencia del juez de la Corte Ricardo Lorenzetti, la Organización Judía Mundial para la Juventud «Menorá» inauguró oficialmente el Centro «Chella & Moise Safra», con un emotivo y agradecido homenaje a la filántropa, sobre todo de parte de varios jóvenes que integran la entidad, y el descubrimiento de la placa que corona la sinagoga «Ohel Moshe Safra».

Tras una introducción que incluyó una reseña de la vida de los donantes de la obra fue el turno de los oradores principales, el primero de los cuales fue el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a quien se le pidió especialmente «un mensaje a los jóvenes».
«Creo que hay que hablarles con el corazón abierto, y es mi principal preocupación en estos días porque uno tiene que reflexionar sobre el destino que les estamos dejando a los jóvenes y cuáles serán los desafíos» en una época que «es la primera vez en la historia de la humanidad en que una generación le enseña a la anterior», principalmente «el manejo de la tecnología», destacó.
«Estamos viviendo aceleradamente, con cambios tecnológicos que nos abruman, nos desorientan, y cuando uno examina qué es lo que los jóvenes hoy miran, lo que preocupa es que están enfocados en ese conocimiento técnico y vinculado a identidades cada vez más pequeñas, con las cuales se vinculan», pero «el conocimiento técnico no es el camino por el cual la humanidad debe transitar» porque «cuando tenemos que pensar en cuál es el sentido de nuestras vidas, en la sabiduría antigua van a encontrar los verdaderos valores perdurables», que «son la defensa de la libertad y la identidad y el derecho a existir, que todos ustedes conocen y defienden», subrayó Lorenzetti.

«Les recomiendo que examinen la vida de la familia Safra, que pasó por tantas dificultades y tal vez vio lo más sublime, pero también los más oprobiosos actos de la humanidad durante tantas generaciones, y sobrevivieron porque tenían convicciones. Y lo mismo la Menorá, que ha pasado lo más duro y trágico de la historia humana, y sin embargo sobrevivió», remarcó.
«No olviden que este lugar, donde se enseña espiritualidad, donde se transmite sabiduría, va a encender esa llama que todos tienen adentro y que no la van a encontrar en la tecnología. La felicidad de la vida va a ser si tienen ideales. Por eso estoy aquí, apoyando, porque creo mucho en esos valores y en la trascendencia que brindan y que se transmiten», concluyó el ministro de la Corte.
A su turno, el rabino Isaac Sacca, presidente de Menora, expresó su «gran satisfacción, emoción y alegría», luego de «casi 20 años tratando de concretar este proyecto», por el que ya pasaron «50.000 jóvenes, que formaron familias, y que se incrementan en 3.000 por año, que son el corazón de esta institución y han generado una multiplicidad de otros programas, colegios, instituciones, templos, comunidades…»
«Y lo hicimos en sociedad con la familia Safra porque coincidimos en la filosofía que lo espiritual, la Torá, la religión, es un condimento para la vida. No tenemos que reemplazar la vida por lo espiritual y encerrarnos. Debemos vivir y progresar, cada uno según sus habilidades y características, con el condimento de los valores, de los ideales, que como pueblo cultural nos enseña nuestra tradición, la Torá», subrayó.

Por otra parte, «Chella Safra es una mujer que se involucra en problemas. Recién estuvimos reunidos y preguntaba cómo es la situación de las escuelas aquí, en la Argentina, cómo está la situación del antisemitismo, cuánto ganan los docentes… Es una neshamá (alma) de oro, una mujer virtuosa… Si uno tiene dudas de si este centro va a prosperar o si vamos a poder sostenerlo, el solo hecho que la familia de Chela y Moise Safra lleve el nombre de este lugar me da la seguridad de que tanta pureza de corazón nos va a hacer florecer y engrandecernos», predijo el rabino Sacca.
Acto seguido le entregaron el «Premio Menorá Internacional 2025» a la filántropa, «en reconocimiento al aporte, desarrollo, progreso y beneficio de la juventud» que hace la también presidenta de la Junta de Gobernadores del Congreso Judío Mundial y de la División Femenina del Keren Hayesod, además de varias palabras elogiosas para su persona.

«Con profunda gratitud, respeto y llena de emociones, quiero agradecerles a todos los presentes. Vine aquí junto con mi hijo, representando a mi familia, a mi querido esposo Moise Safra y a mi hermano, por el espíritu judío que mis padres nos transmitieron», retribuyó.
«Este centro de Menorá tiene mucho significado para mí: fue la visión de mi amado esposo, la misión de la vida y la educación judía para las próximas generaciones. Mi amado esposo siempre creyó profundamente en dos principios fundamentales: el Tikún Olam, nuestra responsabilidad para mejorar el mundo, y la continuidad del pueblo judío, que solo puede ser lograda a través de la educación y la conexión», sintetizó Safra.

«Estoy orgullosa de decir que mis hijos continúan con esta visión, apoyando las mismas causas y los mismos valores, con la misma moral», remarcó.
«El centro de Menorá es un lugar donde la gente joven puede encontrarse para reír y conectarse, y esto demuestra la belleza del Pueblo de Israel: gente con la misma historia y los mismos valores», enfatizó la filántropa.
«A los jóvenes me gustaría decirles que sean pacientes con sus sentidos, tengan fe, crean en la belleza de lo que están haciendo y persigan sus ideas y sueños. Su compromiso para aprender y crecer no es solo un beneficio para ustedes, sino también un regalo para el resto», finalizó.

Entre las más de 400 personas presentes, más de la mitad de los cuales eran jóvenes, se destacaron Yehuda Golan, cónsul de la Embajada de Israel; Javier Mutal, titular de la Fundación del Congreso Judío Mundial; y Jack Terpins, presidente del Congreso Judío Latinoamericano, junto con otros dirigentes de este organismo y referentes comunitarios.






